Caso Clínico

Mujer que viene con fuertes dolores lumbares y síntomas generales (cansancio, insomnio,cefaleas,falta de concentración…) después de un parto con epidural y oxitocina.

En la exploración osteopática se encontró una adherencia funcional de la duramadre (en el punto de la punción) y un sacro bajo (que puede descender en un plano frontal, pero no ascender).

Aquí vamos a hacer un inciso para explicar una cosa respecto a los casos de postparto. Sobre esto hay estudios desde los orígenes de la Osteopatía, pero actualmente, desde el huso extendido de la epidural, han aparecido otras lesiones que dan síntomas mucho más importantes y que nos suelen exigir  un tratamiento en dos o tres tiempos. En el caso que nos ocupa, fue un primer tiempo para la epidural, otro para la oxitocina y un tercero para las lesiones habituales de postparto, que,por no extendernos, comentaremos en la próxima exposición.

Lo primero fue tratar la adherencia de la duramadre (con técnicas funcionales, entre sacro y occipital-C2-C3), en tres sesiones. Y debe ser en este orden, porque hasta no resolver lo de la dudamadre no se puede tocar el sacro, por el riesgo de agravación de lo anterior.

Una vez resuelto, después de tres sesiones, nos ocupamos de sacro bajo (con técnicas funcionales entre sacro e ilíacos). Costó otras tres sesiones.

Era un caso muy exigente con síntomas serios, pero la respuesta fue muy buena. En un tercer tiempo trabajamos el resto de las lesiones, que veremos otro día.

Este es un caso concreto, pero también puede considerarse un caso tipo. A lo largo de los años hemos visto bastantes casos similares, con síntomas más o menos llamativos.

Casos clínicos

Citamos como ejemplo dos casos en los que habían quedado síntomas postoperatorios importantes.Uno era una mastectomía .El otro, una intervención abdominal con técnicas endoscópicas, pero que resultó más difícil de lo previsto.Pero son solo ejemplos, porque solemos ver bastantes casos de postoperatorios.

Lo que quería resaltar aquí es que podría parecer que excedería el campo de la Osteopatía, porque no estamos frente a “lesiones osteopáticas”, sino ante lesiones orgánicas, verdaderas adherencias, cicatrices…

Pero, en consulta vemos que sí responden al tratamiento (con técnicas funcionales),aunque suelen necesitar más sesiones.

En esta primera aproximación no podemos extendernos con las técnicas de cada caso concreto, así que lo vamos a resumir con la idea esencial: EXPLORAR BIEN TODOS LOS PLANOS DE DESLIZAMIENTO QUE NOS SUGIERAN NUESTROS CONOCIMIENTOS ANATÓMICOS Y LA EXPLORACIÓN.

En el tratamiento,intentaremos movilizar lo mejor posible esas zonas que la habían perdido,utilizando técnicas funcionales.

Dos casos clínicos

Ambos tenían la característica común de venir recomendados, después de haber pasado por varios osteópatas de otras provincias en su zona sin resultado,por lo parecían casos difíciles.Pero, al hablar con ellos  y contarme cosas de sus tratamientos, me dio la sensación de que habían estado con compañeros que no dominaban las técnicas funcionales y, por lo tanto, podían no haber precisado el diagnóstico y,en consecuencia, el tratamiento.Así que acepté los dos casos, que se presentaron con un año de diferencia.Tuve mis reticencias al aceptarlos porqué venían de lejos, tenían problemas de movilidad y para organizar el viaje. etc.T uve la
suerte de que salió bien.

Caso 1

Varón de 62 años con una lumbalgia crónica,invalidante y con crisis de agravación importantes, de más de un año de evolución, que no respondió a diversos tratamientos.
En la exploración con técnicas funcionales, destacaba,sobre todo, un “sacro bajo”,es decir, que el sacro podía descender bien en el plano frontal, pero no ascender.Hicimos una sola sesión, porque no podía quedarse aquí.

A los días telefoneó, contento,diciendo que la mejoría era clara,del orden de un 50%.Convinimos en esperar uno o dos meses, para ver si mejoraba más, pero al cabo de ese tiempo volvió a consulta porque ,aún estando mucho mejor, le quedaban molestias.Tratamos otra vez y el resultado fue muy bueno.Hace ya varios años y sólo ha necesitado otra consulta por una cierta recaída. Por cierto, la causa había sido traumática,una caída se nalgas fuerte.Este es todo un clásico en Osteopatía,pero que no siempre se diagnostica y se trata adecuadamente.

Caso 2

Mujer de 73 años, con dolores de rodilla serios después de una caída hace años.No había respondido a ningún tratamiento y estaba en lista de espera para prótesis, que ella quería evitar.

En la exploración se diagnosticó como lesión llave una “tibia posterior”,con movilidad libre de la tibia hacia atrás,hacia la camilla, pero no a la inversa.Fue tratada con técnicas funcionales por agravación en una sola sesión.

Nos mantuvimos en contacto y no necesitó volver.Esta es una lesión infrecuente, mucho más rara que la anterior. Esto nos indica que hay que explorar todos los planos y ejes y no limitarnos a repetir siempre las mismas maniobras.

ACLARACIÓN: Aquí estamos exponiendo casos que pueden ser ilustrativos y que resultaron bien.

Evidentemente no todos los casos son bonitos y fáciles, lo que puede resultar frustante, pero esto no debe desanimarnos y atascarnos en nuestra práctica.Al contrario.Debe animarnos a seguir estudiando, buscando y progresando siempre.

Un caso clínico resuelto en dos fases

Mujer de 22 años que ya había sido diagnosticada por su médico de mononucleosis, pero le recomendaron la osteopatía y lo quería probar.

En la exploración se apreciaba una movilidad restrigida del hígado y el bazo, en varios sentidos : en sus relaciones de vecindades sus sistemas suspensorios y lesiones intrínsecas ( fluídicas ),de las que fue tratada con técnicas funcionales en tres sesiones.

La paciente mejoró de sus síntomas digestivos, pero se quejaba de otros síntomas mal definidos, como dolores de cabeza, cansancio,que su médico consideraba como algo residual, que desaparecería con el tiempo, pero persistían y volvió a consulta.

En una nueva exploración se apreciaba una retracción de las Membranas de Tensiones Recíprocas ( hoz del cerebro y tienda del cerebelo ),que fue tratada en cuatro sesiones, con buen resultado.

Esta especie de “respuesta meníngea” la he encontrado posteriormente asociada a otras enfermedades víricas,pero no es preocupante, porque responde bien a tratamientos con técnicas funcionales.

2 Casos Clínicos

1 – Mujer de 64 años, que acude a mi consulta con cefaleas, nucalgia, contracturas cervicales, sensación de inestabilidad, …
Todo esto después de una caída de espaldas con un golpe fuerte en el occipital.

En la exploración se encontraron lesiones osteopáticas en varias de las relaciones del occipital con su entorno (lesión en la SSB, lesión en la articulación OM izquierda, y en la relación occipital atlas axis).

Fue tratada con nuestras técnicas habituales, con muy buen resultado respecto a su sintomatología.

2 – Paciente de 33 años, que acude a consulta con una sintomatología indefinida. Había oído hablar de la Osteopatía y quería ver qué se le encontraba en una exploración osteopática.

En la exploración, en primer lugar, como hemos explicado anteriormente en el blog, quedó claro que la lesión más importante estaba en cráneo. Luego, mirando localmente, apareció una lesión en malar derecho, que podríamos describir como si estuviese “hundido” respecto a su entorno.

El tratamiento, en casos similares, consistiría en primer lugar en hacer una decoaptación (esto es una técnica directa en contraposición con lo habitual en nuestro método, que suele hacerse como preparación para una corrección con técnicas indirectas según la sutura afectada).
Pero resultó que sólo con la decoaptación hubo una buena respuesta, que el paciente notó muy claramente, con lo que dimos por finalizado el tratamiento.

Posteriormente hablando, el paciente me confirmó que años antes había tenido un traumatismo importante en cráneo directamente sobre el malar y, en consultas sucesivas, para reafirmar el tratamiento, el paciente refirió que había notado cambios interesantes. Él no esperaba ninguna nada concreto, pero me contó que dormía mejor, que había mejorado su capacidad de concentración, que estaba más tranquilo, y que estaba muy agradecido pro el tratamiento.

2 Casos Clínicos

1 – Paciente de 29 años, futbolista profesional, que viene a consulta diagnosticado de pubalgia y con propuesta definitiva de cirugía.

En la exploración se encontró una contractura importante de los aductores de la pierna derecha y una lesión osteopática a la altura del ciego que, seguramente sería el fondo del problema, siendo las contracturas reflejas.

El tratamiento consistió en tratar, como siempre con técnicas funcionales, lo mencionado anteriormente (aductores y ciego).

En muy poco tiempo y pocas sesiones mejoró considerablemente y se recuperó completamente sin cirugía y pudo volver al deporte activo.

2 – Paciente de 40 años, que vino a mi consulta con una lumbalgia importante y disfunciones digestivas (digestiones lentas, hinchazón abdominal, etc.).
Todo esto comenzó a la vuelta de un viaje por diversos países en el que sufrió una intoxicación digestiva u otra alteración que no fue diagnosticado en origen.

En la exploración osteopática había una contractura importante del músculo psoas izquierdo y una lesión osteopática en intestino delgado (se notaba una adherencia general entre asas intestinales y una retracción del mesentereo sobre la pared abdominal posterior).

Fue tratado con técnicas funcionales y se recuperó de ambos síntomas.

Ayudas al Diagnóstico en Osteopatía (parte III)

El sacro como lesión adaptativa nos dirige a la lesión llave

No hablaremos aquí de las lesiones llave del sacro, debidas a un choque directo o un parto difícil: sacro bajo, sacro post partum; esto ya ha sido descrito muchas veces, asi como su forma de diagnóstico y tratamiento.
Sólo consideraremos aquí el sacro como zona de escucha de las fascias del cuerpo, estructura a partir de la cual los tejidos del cuerpo pueden llevarnos a otras lesiones llave.

Para acercarnos a la causa de esta disfunción, podemos proceder de la manera siguiente:

1. – La base del sacro se inclina lateralmente hacia un lado u otro.

En torno a un eje anteroposterior que pasa a la altura de S2.
En tal caso, con una mano aún deslizada por debajo del sacro, proceder de la manera siguiente:

  • Primero, poner la otra mano en el fémur hacia el cual bascula el sacro y sentir si esta mano está atraída hacia abajo. En caso afirmativo, pensar en un problema de la rodilla o, más frecuentemente, del tobillo.
  • Si el fémur tira hacia arriba, poner la misma mano en el ilíaco hacia el cual bascula el sacro y sentir si el ilíaco y el sacro están atraídos el uno hacia el otro. Si la respuesta es positiva estamos ante una lesión llave o adaptativa de esta articulación sacroilíaca.
  • Si el fémur va hacia arriba y el ilíaco bascula hacia él, se trata de una lesión coxofemoral.
  • Si no observamos una disfunción esquelética en el miembro inferior o en la articulación sacroilíaca en el lado hacia el cual bascula el sacro, poner la yema de los dedos de la mano libre por debajo de L5 en el lado opuesto al lado hacia el cual bascula el sacro (lado alto de la base sacral).
    Sentir si este lado de L5 tira hacia abajo (cuando del mismo lado S1 tira hacia arriba). En caso afirmativo, pensar en una lesión del sacro-L5.
    Podemos notar algo similar en el caso de un problema L4-L5.

2.- El movimiento del sacro es anormal.

Pero no notamos ninguna anomalía osteofascial. Entonces ahora podemos proceder a un examen visceral en dos fases:

  • Con una mano aún deslizada por debajo del sacro, ponemos la otra mano bien estirada transversalmente en el ombligo. Se percibe si las dos manos están atraídas la una hacia la otra, si en la mano que está por debajo del sacro se siente una respuesta de los tejidos.
    Esto casi simpre nos indica un problema digestivo, tirando los tejidos hacia la zona en lesión.
  • Si el test anterior es negativo, con una mano por debajo del sacro, ponemos la otra mano transversalmente justo arriba del pubis. Si hay una respuesta, pensar en un problema situado en la pelvis menor, en particular en un problema de útero en la mujer o de próstata en el hombre, o también un problema de vejiga o de recto, en el hombre o en la mujer.

3.- El sacro gira en torno a un eje vertical.

Un eje que pase por su centro.
La mano deslizada por debajo del sacro tiene la sensación de que un lateral del sacro avanza ventralmente mientras que el otro retrocede dorsalmente.
En este caso, pensar en la posibilidad de un problema craneal: el occipital gira en torno a un eje vertical (por ejemplo en caso de “strain lateral”) y el movimiento se transmite por la duramadre al sacro que efectúa el mismo movimiento. Habrá que investigar el cráneo en general.

4.- El sacro está en flexión o en extensión.

Alrededor de un eje transversal que pasa por S2.
Las causas pueden ser múltiples:

  • Fundamentalmente se trata de problemas locales.
  • Aunque a veces, es consecuencia de un problema situado más arriba, en particular craneal.
  • Aunque infrecuente, también existe otra posibilidad, que hay que conocer. Si encontramos un sacro bloqueado en extensión, sobre todo si observamos lo mismo en las distintas consultas sucesivas, pensar que eso puede ser la manifestación sacra de una lesión de la base del cráneo (occipital en extensión) a raíz de un parto difícil. Basta con examinar el cráneo para confirmar nuestra primera impresión. Hay que hacer notar que, en el adulto, es más fácil observar este tipo de problemas en el sacro que en la base del cráneo.
    Además, podemos notar que estos sujetos a menudo tienen problemas relacionales y comportamentales, lo que a nosotros, osteópatas, no nos sorprende en absoluto y sólo confirma una vez más el valor del concepto osteopático y de los trabajos de W.G. Sutherland, R. Becker, V. Frymann, etc.

Ayudas al diagnóstico en Osteopatía (parte II)

Indicaciones que nos da el occipital cuando está en lesión adaptativa.

En el occipital podemos encontrar lesiones llave en las diferentes suturas, en la sínfisis esfenobasilar, en la relación occipital-atlas…

Si el occipital está en lesión adaptativa nos sugiere dónde buscar la lesión llave.

Exponemos, a continuación, algunos ejemplos extraídos de “Aportaciones al diagnóstico en Osteopatía” de Jean Claude Pouey:

  • Si el occipital está globalmente atraído hacia abajo:
    1. Desde la escama: nos remite al sacro (un “sacro bajo”) o a la duramadre espinal (la percepción de C2 nos dirá si la lesión está en el manguito dural occipital- C2C3, o en la duramadre entre C2C3-sacro).
    2. Desde la basilar: nos orienta hacia el territorio visceral (parte anterior).
  • Si bascula lateralmente, respecto a un eje anteroposterior, es también una indicación visceral (hacia el lado que gira).
  • Si un lado tira hacia abajo (sólo el occipital, sin que baje el temporal homolateral) y C2 también lo hace del mismo lado, nos sugiere una lesión vertebral más abajo. Si C2 no baja, nos indica un problema en la zona occipital-atlas-axis.
  • Si bajan occipital y temporal del mismo lado, nos remiten hacia el territorio visceral de ese lado.
  • Si está globalmente en extensión o tira hacia dentro de cráneo, la lesión será craneal.

Ayudas al diagnóstico en Osteopatía (parte I)

Cómo distinguir si la lesión llave se encuentra en el cráneo o en el resto del cuerpo

Esto está basado en las lesiones globales del cráneo. Aunque a alguien le sorprenda, no decimos lesiones de la SSB, porque nos referimos a lesiones adaptativas de la SSB que nos orientarán hacia la lesión llave.

En la SSB podemos encontrar:

  1. Lesiones llave, por traumatismos (físicos o psíquicos). Lo trataríamos como hacemos siempre con técnicas funcionales tomando con una mano el occipital y con la otra las alas mayores del esfenoides.
  2. Lesiones adaptativas de la SSB (son las que se describen clásicamente como flexión, extensión, torsión, F.L.R., strain lateral, strain vertical).

Estas lesiones adaptativas de la SSB so las que nos ayudan a buscar la lesión llave.
Realizaremos la escucha o percepción de la base y de la bóveda del cráneo.

Dos posibilidades:

  • Si encontramos la misma lesión de las anteriormente descritas en la base y en la bóveda, nos sugiere que la lesión llave se encuentra en el resto del cuerpo (especialmente si es una F.L.R.).
  • Si encontramos distinta lesión en la base que en la bóveda, nos sugiere que la lesión llave está en el cráneo (particularmente si están en extensión o si son percepciones contrarias), sobre todo si encontramos torsión o strain lateral contrarios en base y bóveda.

Estos son extractos seleccionados del libro de Jean Claude Pouey (Aportaciones al diagnóstico en Osteopatía).

La parte II será “Indicaciones que nos da el occipital si está en lesión adaptativa”.

La parrte II será “Indicaciones que nos da el sacro si está en lesión adaptativa”.

Complementariedad de la Anamnesis y el examen

Sólo el interrogatorio ya orienta nuestras investigaciones.

Lo completaremos durante el examen clínico, porque el sujeto puede haber olvidado señalarnos un problema que nos indican los tejidos. Por ejemplo, percibimos una lesión osteopática de un tobillo y, a una pregunta nuestra precisa, el paciente recuerda que, de hecho, sufrió un esguince hace ya unos años.

En este momento es cuando hay que cotejar el examen con el interrogatorio, para tener la explicación y la confirmación de lo que estamos percibiendo. Por ejemplo, si el sujeto durante el interrogatorio nos ha referido que tuvo hace unos años una pleurítis derecha, no nos sorprenderá encontrar una disfunción de dicho pulmón.

Debe entenderse el examen como una prolongación del interrogatorio, que debe llevarnos a una comprensión osteopática del estado del paciente.

Cronología de los hechos, dada por la anamnesis, y comprensión del problema

Como intentamos realizar tratamientos etiológicos, es importante comprender el encadenamiento de los hechos.

Cuando un paciente viene a consultarnos, es porque su entidad somatopsíquica ha sido superada en sus posibilidades adaptativas.

Su organismo ya funcionaba, a tal o cual nivel, al límite de sus posibilidades compensatorias cuando ocurrió un acontecimiento suplementario que hizo que resultase desbordado.

Decir que un sujeto tiene un lumbago porque se ha agachado para levantar algo pesado es incorrecto. Este movimiento no fue sino la gota de agua que desborda la copa. Estaba en prelesión, y este movimiento (u otro), que ha hecho miles de veces antes sin problemas, provocó ese día un lumbago. ¿Por qué?, ¿qué ocurrió en su reciente historia personal que le había colocado en este estado de precariedad?. Al proseguir el interrogatorio nos enteramos de que un tiempo antes de tener este lumbago, por ejemplo, había tenido un problema digestivo o un problema renal o de cualquier orden. Entonces comprenderemos las contracturas de la musculatura profunda que sentimos (psoas, cuadrado lumbar, etc.) que no son sino consecuencia de este problema inicial y que había colocado al sujeto en un estado de inestabilidad; estaba predispuesto, a tener un lumbago (los auténticos lumbagos de esfuerzo existen, pero son muy escasos).

El interrogatorio, con la cronología de los hechos que nos comunica, a la par que el examen, nos permite comprender lo que pasó. En esta masa bruta de informaciones, que nos da la escucha de los tejidos, el interrogatorio nos permite poner orden. Al escuchar el cuerpo del paciente, percibimos cuáles son las secuelas que dejaron las viejas patologías que nos ha señalado el paciente; podemos tener alguna idea del equilibrio que se había construido alrededor de estas lesiones llave. Y, entonces, podemos intentar descubrir cuál es el elemento nuevo (o cuáles son los elementos nuevos) que ha(n) desequilibrado al sujeto.

Esta investigación no tiene como objetivo el satisfacer una curiosidad intelectual (en el sentido de comprensión del mundo que nos rodea), sino un interés práctico.

Construiremos nuestro tratamiento en función de estos datos. Lógicamente, trataremos primero este o estos elementos nuevos que han dejado al sujeto en lesión. Luego podremos atacar los factores más antiguos que le habían puesto en este estado de prelesión (lo que se llama comúnmente enfermedad crónica y que casi siempre no es más que una disfunción de la que no se ha tratado la verdadera causa), para darle un mejor equilibrio que le permita resistir mejor las agresiones cotidianas de la vida (cosas normales) y no volver a enfermar al dar el más mínimo paso en falso.

La ruptura de armonía que constituye la enfermedad es consecuencia de la suma de varios factores; debemos distinguir cuáles son accesibles a nuestras técnicas y actuar sobre ellos, interviniendo primero en los más recientes.