Nuestro Trabajo

Escribo esta pequeña introducción dirigida, por una parte, a otros compañeros osteópatas titulados, para que sepan cómo trabajamos y, si les gusta, animarles a estudiar con nosotros, pero también a nuestros pacientes, porque a veces en la consulta no disponemos del tiempo suficiente para extendernos en las explicaciones.

CAMPO DE ACCIÓN DE LA OSTEOPATÍA

Osteopathy is not a remede. It is not a part of medicine or surgery. It is not a treatment for some particular class or group of diseases. It is a complete system of therapeutics applicable alike to all curable diseases”.

Percy H. WOODALL D.O.

Esta cita, tomada de la introducción del libro de Jean Claude Pouey, ya nos sitúa perfectamente.

La osteopatía no puede encuadrarse en las “terapias manuales” (lo importante no es la habilidad manual, sino la capacidad de razonamiento) o en las “medicinas alternativas” (no nos basamos en presupuestos ideológicos, sino en percepciones experimentables), no es una serie de técnicas sueltas para resolver ciertos problemas puntuales.

Hay que ver al médico osteópata como a un médico general, con la peculiaridad de que se ocupa de las patologías que se encuentran en un estadio funcional.

¿Qué significa esto?

Una patología funcional no hay que entenderla en la acepción de enfermedad psicosomática.

Una patología funcional es la causada por una “lesión osteopática”.

La lesión osteopática (lesión mecánica funcional)

Una lesión osteopática es la pérdida o restricción de la movilidad fisiológica de una estructura que conlleva alteraciones en su funcionamiento.

Una lesión orgánica o anatómica es visible a simple vista o por los medios exploratorios habituales (Rx, RMN…), como puede ser una fractura, un tumor, una malformación congénita…

Este es el campo de la Medicina y/o de la Cirugía.

Por el contrario, una “lesión osteopática” es un concepto de libertad de movimiento y, por lo tanto, no puede objetivarse en las técnicas de imagen. Sólo es detectable en la exploración física “en vivo”.

Este es el campo de la medicina osteopática, su originalidad, su aportación.

Porque las lesiones osteopáticas son más frecuentes que las orgánicas, pueden ser más graves o más limitantes y, además con el tiempo, evolucionan a orgánicas.

Un ejemplo muy simple nos lo puede aclarar: una persona que ha sufrido un accidente de tráfico, le han explorado y radiografiado a conciencia en Urgencias, y no le encuentran nada. Sin embargo, acude a nuestra consulta al cabo de meses o incluso años con dolores múltiples, astenia, vértigos, etc. que no se explican y que en realidad se deben a lesiones osteopáticas.

En un accidente, independientemente de que se hayan producido lesiones orgánicas o no, solemos encontrar habitualmente diversas lesiones osteopáticas.

Lo mismo podríamos decir después de infecciones (una neumonía, una salmonelosis…), que se han dado por solucionadas y en realidad han dejado secuelas en el sentido osteopático del término, por lo que la persona sigue sintiéndose mal.

También pueden quedar lesiones “osteopáticas” después de inflamaciones (gastritis…), o espasmos (en intestino, uréter…).

Existen funciones fisiológicas, como el parto, que, en la práctica, pueden verse alteradas. Muchos síntomas que pueda padecer una mujer (incluso pasados unos años) o muchos de los problemas de los niños pueden tener su origen en “lesiones osteopáticas” en el momento del parto.

Esto son sólo unas pinceladas, pero nos permiten intuir el inmenso campo de actuación que se abre ante nosotros.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Se hace a la manera tradicional, con una buena anamnesis y exploración física (aquí nos referimos no a la exploración convencional sino a la percepción, usando técnicas funcionales).

A partir de ahí, apoyándonos en nuestros conocimientos de Anatomía, Fisiología y Patología aplicaremos nuestro razonamiento etiológico para localizar cuál es la (o las) lesiones llave (las originarias) y las trataremos.

Y aquí vienen dos particularidades de nuestra manera de trabajar:

  • el razonamiento osteopático etiológico
  •  y el uso de las técnicas funcionales.

Esto es lo que exige años de estudio para dominarlo.

Técnicas

Tanto para la exploración como para el tratamiento existen dos tipos de técnica:

  • Técnicas estructurales:
    Utilizan macromovimientos.
    Actúan de fuera hacia adentro (es decir, utilizando la fuerza del terapeuta).
  • Técnicas funcionales:
    Utilizan micromovimientos.
    Actúan desde dentro de los tejidos corporales. El terapeuta sólo da el estímulo adecuado. Esto no se puede explicar de manera sencilla. Baste decir que el cuerpo humano no es un objeto inerte, una máquina que arreglamos desde fuera como queremos, sino que es algo vivo, un ecosistema con el que podemos interactuar.

Utilizamos exclusivamente técnicas funcionales porque:

  • Para el diagnóstico.
    Son mucho más finas y precisas.
    Nos permiten pasar del territorio osteofascial al visceral o al craneal y descubrir las interacciones entre ellos.
  • Para el tratamiento.
    Nos permiten llegar a estructuras profundas (vísceras, fascias profundas, cráneo…) a las que no se puede acceder de otro modo.
    Son seguras porque no usamos nuestra fuerza, sino reacciones corporales tipo reflejos, y los tejidos no están programados para ir contra sí mismos. Por eso se pueden utilizar sin riesgo en accidentados, embarazadas, recién nacidos, ancianos…

El razonamiento osteopático etiológico

Éste es el punto esencial y el que más tiempo lleva comprender.

Un paciente presenta lesiones llave (las originarias). El cuerpo enseguida busca la compensación y crea lesiones compensatorias secundarias (que unas veces equilibran la situación, pero otras no lo logran y son fuente de problemas).

En este estado de cosas, no se trata de ir corrigiendo lesiones por todos los sitios (podemos dañar mucho al paciente), sino distinguir si una lesión es lesión llave o lesión adaptativa, y si es adaptativa, saber seguir el camino hasta la lesión llave, que es la que hay que corregir (y que por otra parte puede estar en otro territorio, en cualquier territorio, en el osteofascial, en el visceral, o en el craneal).

Y, esto, lo repito, no es nada fácil. Es un aprendizaje de por vida. Aunque, no nos desanimemos, ya que en dos o tres años de este estudio podemos convertirnos en osteópatas aceptables, correctos.

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