2 Casos Clínicos

1 – Mujer de 64 años, que acude a mi consulta con cefaleas, nucalgia, contracturas cervicales, sensación de inestabilidad, …
Todo esto después de una caída de espaldas con un golpe fuerte en el occipital.

En la exploración se encontraron lesiones osteopáticas en varias de las relaciones del occipital con su entorno (lesión en la SSB, lesión en la articulación OM izquierda, y en la relación occipital atlas axis).

Fue tratada con nuestras técnicas habituales, con muy buen resultado respecto a su sintomatología.

2 – Paciente de 33 años, que acude a consulta con una sintomatología indefinida. Había oído hablar de la Osteopatía y quería ver qué se le encontraba en una exploración osteopática.

En la exploración, en primer lugar, como hemos explicado anteriormente en el blog, quedó claro que la lesión más importante estaba en cráneo. Luego, mirando localmente, apareció una lesión en malar derecho, que podríamos describir como si estuviese “hundido” respecto a su entorno.

El tratamiento, en casos similares, consistiría en primer lugar en hacer una decoaptación (esto es una técnica directa en contraposición con lo habitual en nuestro método, que suele hacerse como preparación para una corrección con técnicas indirectas según la sutura afectada).
Pero resultó que sólo con la decoaptación hubo una buena respuesta, que el paciente notó muy claramente, con lo que dimos por finalizado el tratamiento.

Posteriormente hablando, el paciente me confirmó que años antes había tenido un traumatismo importante en cráneo directamente sobre el malar y, en consultas sucesivas, para reafirmar el tratamiento, el paciente refirió que había notado cambios interesantes. Él no esperaba ninguna nada concreto, pero me contó que dormía mejor, que había mejorado su capacidad de concentración, que estaba más tranquilo, y que estaba muy agradecido pro el tratamiento.

2 Casos Clínicos

1 – Paciente de 29 años, futbolista profesional, que viene a consulta diagnosticado de pubalgia y con propuesta definitiva de cirugía.

En la exploración se encontró una contractura importante de los aductores de la pierna derecha y una lesión osteopática a la altura del ciego que, seguramente sería el fondo del problema, siendo las contracturas reflejas.

El tratamiento consistió en tratar, como siempre con técnicas funcionales, lo mencionado anteriormente (aductores y ciego).

En muy poco tiempo y pocas sesiones mejoró considerablemente y se recuperó completamente sin cirugía y pudo volver al deporte activo.

2 – Paciente de 40 años, que vino a mi consulta con una lumbalgia importante y disfunciones digestivas (digestiones lentas, hinchazón abdominal, etc.).
Todo esto comenzó a la vuelta de un viaje por diversos países en el que sufrió una intoxicación digestiva u otra alteración que no fue diagnosticado en origen.

En la exploración osteopática había una contractura importante del músculo psoas izquierdo y una lesión osteopática en intestino delgado (se notaba una adherencia general entre asas intestinales y una retracción del mesentereo sobre la pared abdominal posterior).

Fue tratado con técnicas funcionales y se recuperó de ambos síntomas.

Dos Casos Clínicos

1 – Paciente de 28 años que se queja de dolor en hombro izquierdo tras una caída lateral fuerte en bicicleta. También se quejaba de cervicalgias y se sentía “desajustado”.

A la exploración se encontró:

  • Una lesión fluídica de izquierda a derecha en la cintura escapular.
  • Una lesión “en cizallado” entre D1 (hacia la derecha) y C7 (hacia la izquierda).
  • Y, por supuesto, lesión en la glenohumeral.
  • La articulación acromioclavicular estaba bien.

El tratamiento con técnicas funcionales fue exitoso (en dos sesiones).

2 – Paciente de 52 años que acude a la consulta con un dolor que ya había sido diagnosticado médicamente como tendinitis del supraespinoso derecho. Desde hacía un año, con mala respuesta a los tratamientos. Sin historial traumático de esfuerzos.

En la exploración se confirmó la sospecha: tanto el omóplato como el húmero basculaban en la dirección que sugería una contractura del supraespinoso.

Como en la anamnesis refirió que esto había aparecido después de una fuerte bronquitis, sugería una posible lesión llave en bronquios a la derecha que se confirmó en la exploración (bronquio del lóbulo inferior derecho), que a su vez provocaba contracturas en gran dorsal derecho, serrato derecho y trapecio derecho.

Se podría razonar que estas contracturas producían una torsión en la articulación del hombro que afectaría al supraespinoso.

Se trató la parte muscular, bronquial, finalmente el supraespinoso. El resultado fue bueno después de cuatro sesiones.

Casos Clínicos

Hasta ahora hemos puesto en este blog artículos de teoría, nuestro pensamiento osteopático, pero en estos momentos, por sugerencia de varios compañeros, hemos pensado que puede ser más atractivo publicar casos clínicos comentados, para comprender mejor cómo razonamos los miembros de esta Asociación en la práctica.

El diagnóstico lo hacemos, según lo sugerido por la anamnesis, en la exploración, utilizando la percepción (“feeling”), bien en la “escucha” o en la percepción por planos y ejes, siempre intentando llegar desde la lesión adaptativa a la lesión llave, siguiendo continuidades osteofasciales o sistemas reflejos.

El tratamiento será también con técnicas funcionales, lo que se conoce “por agravación de la lesión”, es decir, hacia el lado en que el movimiento esté libre, que será hacia donde se encuentra la lesión. Nunca empleamos técnicas directas.

Dos casos clínicos:

1.- Paciente de 32 años que se queja de dolor en el tobillo derecho en su parte lateral o externa. Nos cuenta que ha sufrido una “torcedura” en el monte recientemente.

En la exploración, y como consecuencia es lo corregido en el tratamiento, fueron lesiones compatibles con esguince externo de tobillo:

  • Una contractura del músculo peroneo lateral largo (su tendón pasa por debajo del calcáneo desde exterior hasta su inserción en la base del 1er metacarpiano y 1er cuneiforme)
  • Una retracción del ligamento lateral externo (en especial el haz peroneo-astragalina)
  • Mala movilidad calcáneo-astragalina
  • También astrágalo- escafoides
  • Y, finalmente, entre los maléolos tibial peroneal.

Todo esto fue tratado con técnicas funcionales con buen resultado (en dos consultas).

2.- Paciente de 45 años que se presenta con signos de ciática izquierda. Antecedentes de lesión deportiva hacía 20 años.

En la exploración aparecía una lesión entre sacro-L5, que parecía adaptativa. Al explorar el sacro por planos y ejes, estaba atraído hacia la izquierda. Continuando la exploración por el miembro inferior izquierdo, nos conducía hasta el tobillo izquierdo.

El paciente confirmó que había sufrido esguinces en este tobillo durante su vida deportiva.

Se razonó que esto era importante, pues, a través de la continuidad de las fascias de la pierna, afectaba al ilíaco y a los ligamentos iliolumbares que provocaban una especie de “cizallado” entre L5 y sacro.

Según este diagnóstico se trató:

  • Tobillo izquierdo, parecido al caso anterior, con alguna pequeña variante, lo que más se notaba era el ligamento lateral externo, calcáneo-astragalina.
  • Ligamentos iliolumbares a la izquierda
  • Relación S-L5

El resultado fue bueno y como el caso anterior, en sólo dos consultas, trabajando, como siempre, con técnicas funcionales.

Existía esta lesión predisponente que estaba adaptada y por alguna causa desencadenante reciente (que no se identificó) se había descompensado.

Ayudas al diagnóstico en Osteopatía (parte I)

Cómo distinguir si la lesión llave se encuentra en el cráneo o en el resto del cuerpo

Esto está basado en las lesiones globales del cráneo. Aunque a alguien le sorprenda, no decimos lesiones de la SSB, porque nos referimos a lesiones adaptativas de la SSB que nos orientarán hacia la lesión llave.

En la SSB podemos encontrar:

  1. Lesiones llave, por traumatismos (físicos o psíquicos). Lo trataríamos como hacemos siempre con técnicas funcionales tomando con una mano el occipital y con la otra las alas mayores del esfenoides.
  2. Lesiones adaptativas de la SSB (son las que se describen clásicamente como flexión, extensión, torsión, F.L.R., strain lateral, strain vertical).

Estas lesiones adaptativas de la SSB so las que nos ayudan a buscar la lesión llave.
Realizaremos la escucha o percepción de la base y de la bóveda del cráneo.

Dos posibilidades:

  • Si encontramos la misma lesión de las anteriormente descritas en la base y en la bóveda, nos sugiere que la lesión llave se encuentra en el resto del cuerpo (especialmente si es una F.L.R.).
  • Si encontramos distinta lesión en la base que en la bóveda, nos sugiere que la lesión llave está en el cráneo (particularmente si están en extensión o si son percepciones contrarias), sobre todo si encontramos torsión o strain lateral contrarios en base y bóveda.

Estos son extractos seleccionados del libro de Jean Claude Pouey (Aportaciones al diagnóstico en Osteopatía).

La parte II será “Indicaciones que nos da el occipital si está en lesión adaptativa”.

La parrte II será “Indicaciones que nos da el sacro si está en lesión adaptativa”.

La Lesión Osteopática II

LA LESIÓN LLAVE

Llamada así no sólo porque es la lesión inicial, sino la que abre todo un proceso en el conjunto del organismo.

Decimos que una estructura está en lesión llave cuando tiene su movilidad limitada en uno de los sentidos de los tres planos del espacio (frontal, sagital, transversal) y/o de los tres ejes (vertical, transversal, antero-posterior).

Otra forma de distinguirla es atendiendo a la “calidad” de la lesión. Cuando nos hallamos frente a una lesión llave existe una percepción especial, aunque para sentir esto hay que estar familiarizado con las técnicas fluídicas.

En cuanto a terminología, referimos la lesión llave a una estructura individual, específica, aquella en la que sentimos más claramente la pérdida de la movilidad.

Aunque sabemos que, la mayoría de las veces, la lesión se encuentra en la relación entre dos estructuras. Por ejemplo, si decimos que un omóplato está en lesión llave, nos referimos a que ha perdido su movilidad. Podría ser, entre otros, respecto a la parrilla costal (tal vez la lesión osteopática se sitúe en un mal deslizamiento omoserrático, es decir, entre los músculos subescapular y serrato mayor).

EXTENSIÓN DE UNA LESIÓN LLAVE – LESIONES ADAPTATIVAS

Definición

La extensión de una lesión llave a otras partes del cuerpo produce las lesiones adaptativas.

Las lesiones adaptativas se reconocen porque sólo está afectada la movilidad en uno o dos de los sentidos de un plano o eje del espacio.

Se describen por el lado en que existe libertad en el movimiento (por ejemplo, si decimos que una vértebra está en torsión derecha, queremos indicar que, alrededor de un eje vertical, puede girar hacia la derecha pero no hacia la izquierda).

Características de las lesiones adaptativas

  • Una lesión adaptativa puede conseguir que una lesión llave no provoque síntomas. Pero tendremos que tener en cuenta que la lesión llave no ha desaparecido. Si no se ha tratado osteopáticamente, se encontrará adaptada pero persiste y podrá descompensarse en el futuro ante acontecimientos nuevos.
  • El término “adaptativo”, en este contexto, no siempre tiene connotaciones positivas. Las lesiones adaptativas pueden ser, a su vez, fuente de síntomas o problemas funcionales en general, que muchas veces son los que hacen que el paciente venga a consultarnos.
  • Por otra parte, con el tiempo, una lesión adaptativa se convierte en lesión llave y, a partir de ese momento, deberemos considerarla como tal.

Todo esto lo entenderemos mejor cuando hablemos de diagnóstico y tratamiento.

Formas de transmisión de una lesión llave

  • Por continuidad osteofascial

Por ejemplo, un esguince de tobillo, a través del conjunto osteofascial de la pierna, repercute en el iliaco, y los ligamentos iliolumbares tiran de L4 y L5, produciendo un cizallado que podría dar lugar a una ciática.

  • Por vía refleja

Los receptores propioceptivos, no importa cuál sea su origen, son una fuente importante de aferencias que pueden mantener a las neuronas eferentes de un segmento medular cerca de su nivel de descarga. Esto enlazaría con la definición que nos da I. Korr en el siguiente punto.

DEFINICIÓN FISIOPATOLÓGICA DE LA LESIÓN OSTEOPÁTICA

“Una lesión osteopática corresponde a un segmento medular facilitado, mantenido en este estado por los influjos de origen endógeno que llegan a la médula por la raíz dorsal correspondiente. En consecuencia, todas las estructuras que están bajo el control de las fibras eferentes de este segmento están potencialmente expuestas a una excitación o inhibición excesivas.”

Bases fisiológicas de la Osteopatía, de Irvin Korr.

En el diagnóstico, esta definición nos será útil para la interpretación de nuestra percepción para completar el razonamiento osteopático.

En su libro, Irvin Korr intenta desarrollar el tercer principio de la Osteopatía, la interdependencia entre estructura y función. Pretende dar explicaciones fisiopatológicas, los mecanismos por los que una lesión osteopática produce patología. Mediante su definición, muestra que disfunciones mecánicas, muchas veces por intermedio de alteraciones circulatorias, provocan disfunciones neurológicas, que, a su vez, por vía refleja, pueden producir alteraciones mecánicas, viscerales o circulatorias. La medicina osteopática estudia este tipo de relación causa-efecto.

(Extracto del libro Introducción a la Medicina Osteopática de Fco. Javier Hualde Peruchena).

Nota: consultar la entrada anterior La Lesión Osteopática I.

La Lesión Osteopática I

La expresión “lesión osteopática” es propia de la Osteopatía tradicional y por eso la mantenemos, aunque actualmente se habla de “lesión funcional en la mecánica corporal”.

DEFINICIÓN CLÁSICA – DEFINICIÓN EXPLORATORIA

La lesión osteopática supone la pérdida o restricción de la movilidad fisiológica de una estructura.

Es una noción de movimiento, no de posición, ni estructural; es decir, que sólo se detecta en el movimiento. No aparece en imágenes fijas (Rx, RMN, etc.), ni tiene por qué verse en ecografías o endoscopias. No depende de la forma o situación de una estructura, sino de que mantenga o no su libertad de movimiento.

Una estructura puede conservar su integridad anatómica, pero padecer una lesión osteopática, o tener un mal aspecto radiológico y estar en un buen estado funcional.

El descubrimiento de la importancia de las lesiones osteopáticas es la aportación de la Osteopatía, su originalidad. Éste es el terreno de la medicina osteopática, lo que normalmente se conoce como lesiones funcionales. Una patología funcional es la que está causada por una lesión osteopática. No tiene nada que ver con el origen psicosomático, que es la acepción que se da a “funcional” en la medicina convencional.

Aquí tenemos que hacer unas precisiones importantes respecto a las lesiones osteopáticas:

  • Una lesión funcional puede, y muchas veces suele, dar síntomas más graves que una lesión orgánica. Pensemos, por ejemplo, que una lesión osteopática en un recién nacido puede condicionarle toda su vida.
  • Son lesiones mucho más frecuentes que las lesiones orgánicas. Este tipo de lesiones constituyen la causa de la mayoría de los síntomas que encontramos diariamente en nuestras consultas.
  • Pueden aparecer lesiones osteopáticas en ausencia de lesiones orgánicas o conjunta, pero independientemente, de lesiones orgánicas.
  • Pueden evolucionar a orgánicas. Una lesión orgánica puede aparecer directamente o ser el resultado de una lesión funcional que, con el tiempo, evoluciona a orgánica. Por ejemplo, una lesión osteopática en una articulación propiciará una artrosis precoz.
  • El paciente que sufre como consecuencia de este tipo de lesiones suele ser un incomprendido, tanto médicamente como en su entorno familiar o laboral. Sólo con explicarles la verdadera naturaleza de su problema ya se sienten aliviados.

Y una advertencia:

  • A veces, tanto en lesiones llave como en lesiones adaptativas, en los textos se usan expresiones que pueden resultar equívocas. Por ejemplo, podemos hablar de un “sacro bajo”, pero siendo conscientes de que usamos esta terminología, que puede parecer posicional, simplemente por economía de lenguaje. Resulta más breve que afirmar que nos encontramos ante un sacro que mantiene una buena libertad o posibilidad de movimiento hacia abajo, en un plano frontal, pero que, contrariamente, la posibilidad del movimiento ascendente se encuentra muy limitada o completamente perdida. Son expresiones que forman parte de la jerga osteopática.

No hay que perder de vista lo enunciado al principio: la lesión osteopática es una noción de movilidad, no de posición.

CAUSAS

Las causas de una lesión osteopática suelen ser las que frecuentemente encontramos en la vida cotidiana: traumatismos (físicos o psíquicos), infecciones, inflamaciones, etc.

Un traumatismo puede no causar fracturas, hemorragias, etc. pero eso no significa que no haya sucedido nada; tal vez se oculten lesiones osteopáticas (generalmente esa es la realidad). Lo mismo sucede tras una infección que, aparentemente curada, ha dejado una lesión osteopática. Igualmente tras procesos inflamatorios de cualquier índole.

Muchas veces coexisten, al mismo tiempo, problemas lesionales y funcionales. Por ejemplo, tras un accidente podemos encontrar una fractura y, además, varias lesiones osteopáticas, que, evidentemente, habrá que tratar.

Pero también, pueden darse lesiones orgánicas y lesiones osteopáticas de forma independiente, debidas a causas diferentes.

(Extracto del libro Introducción a la Medicina Osteopática de Fco. Javier Hualde Peruchena).

Nota: consultar la entrada La Lesión Osteopática II.