Dos Casos Clínicos

1 – Paciente de 28 años que se queja de dolor en hombro izquierdo tras una caída lateral fuerte en bicicleta. También se quejaba de cervicalgias y se sentía “desajustado”.

A la exploración se encontró:

  • Una lesión fluídica de izquierda a derecha en la cintura escapular.
  • Una lesión “en cizallado” entre D1 (hacia la derecha) y C7 (hacia la izquierda).
  • Y, por supuesto, lesión en la glenohumeral.
  • La articulación acromioclavicular estaba bien.

El tratamiento con técnicas funcionales fue exitoso (en dos sesiones).

2 – Paciente de 52 años que acude a la consulta con un dolor que ya había sido diagnosticado médicamente como tendinitis del supraespinoso derecho. Desde hacía un año, con mala respuesta a los tratamientos. Sin historial traumático de esfuerzos.

En la exploración se confirmó la sospecha: tanto el omóplato como el húmero basculaban en la dirección que sugería una contractura del supraespinoso.

Como en la anamnesis refirió que esto había aparecido después de una fuerte bronquitis, sugería una posible lesión llave en bronquios a la derecha que se confirmó en la exploración (bronquio del lóbulo inferior derecho), que a su vez provocaba contracturas en gran dorsal derecho, serrato derecho y trapecio derecho.

Se podría razonar que estas contracturas producían una torsión en la articulación del hombro que afectaría al supraespinoso.

Se trató la parte muscular, bronquial, finalmente el supraespinoso. El resultado fue bueno después de cuatro sesiones.

Casos Clínicos

Hasta ahora hemos puesto en este blog artículos de teoría, nuestro pensamiento osteopático, pero en estos momentos, por sugerencia de varios compañeros, hemos pensado que puede ser más atractivo publicar casos clínicos comentados, para comprender mejor cómo razonamos los miembros de esta Asociación en la práctica.

El diagnóstico lo hacemos, según lo sugerido por la anamnesis, en la exploración, utilizando la percepción (“feeling”), bien en la “escucha” o en la percepción por planos y ejes, siempre intentando llegar desde la lesión adaptativa a la lesión llave, siguiendo continuidades osteofasciales o sistemas reflejos.

El tratamiento será también con técnicas funcionales, lo que se conoce “por agravación de la lesión”, es decir, hacia el lado en que el movimiento esté libre, que será hacia donde se encuentra la lesión. Nunca empleamos técnicas directas.

Dos casos clínicos:

1.- Paciente de 32 años que se queja de dolor en el tobillo derecho en su parte lateral o externa. Nos cuenta que ha sufrido una “torcedura” en el monte recientemente.

En la exploración, y como consecuencia es lo corregido en el tratamiento, fueron lesiones compatibles con esguince externo de tobillo:

  • Una contractura del músculo peroneo lateral largo (su tendón pasa por debajo del calcáneo desde exterior hasta su inserción en la base del 1er metacarpiano y 1er cuneiforme)
  • Una retracción del ligamento lateral externo (en especial el haz peroneo-astragalina)
  • Mala movilidad calcáneo-astragalina
  • También astrágalo- escafoides
  • Y, finalmente, entre los maléolos tibial peroneal.

Todo esto fue tratado con técnicas funcionales con buen resultado (en dos consultas).

2.- Paciente de 45 años que se presenta con signos de ciática izquierda. Antecedentes de lesión deportiva hacía 20 años.

En la exploración aparecía una lesión entre sacro-L5, que parecía adaptativa. Al explorar el sacro por planos y ejes, estaba atraído hacia la izquierda. Continuando la exploración por el miembro inferior izquierdo, nos conducía hasta el tobillo izquierdo.

El paciente confirmó que había sufrido esguinces en este tobillo durante su vida deportiva.

Se razonó que esto era importante, pues, a través de la continuidad de las fascias de la pierna, afectaba al ilíaco y a los ligamentos iliolumbares que provocaban una especie de “cizallado” entre L5 y sacro.

Según este diagnóstico se trató:

  • Tobillo izquierdo, parecido al caso anterior, con alguna pequeña variante, lo que más se notaba era el ligamento lateral externo, calcáneo-astragalina.
  • Ligamentos iliolumbares a la izquierda
  • Relación S-L5

El resultado fue bueno y como el caso anterior, en sólo dos consultas, trabajando, como siempre, con técnicas funcionales.

Existía esta lesión predisponente que estaba adaptada y por alguna causa desencadenante reciente (que no se identificó) se había descompensado.

Ayudas al Diagnóstico en Osteopatía (parte III)

El sacro como lesión adaptativa nos dirige a la lesión llave

No hablaremos aquí de las lesiones llave del sacro, debidas a un choque directo o un parto difícil: sacro bajo, sacro post partum; esto ya ha sido descrito muchas veces, asi como su forma de diagnóstico y tratamiento.
Sólo consideraremos aquí el sacro como zona de escucha de las fascias del cuerpo, estructura a partir de la cual los tejidos del cuerpo pueden llevarnos a otras lesiones llave.

Para acercarnos a la causa de esta disfunción, podemos proceder de la manera siguiente:

1. – La base del sacro se inclina lateralmente hacia un lado u otro.

En torno a un eje anteroposterior que pasa a la altura de S2.
En tal caso, con una mano aún deslizada por debajo del sacro, proceder de la manera siguiente:

  • Primero, poner la otra mano en el fémur hacia el cual bascula el sacro y sentir si esta mano está atraída hacia abajo. En caso afirmativo, pensar en un problema de la rodilla o, más frecuentemente, del tobillo.
  • Si el fémur tira hacia arriba, poner la misma mano en el ilíaco hacia el cual bascula el sacro y sentir si el ilíaco y el sacro están atraídos el uno hacia el otro. Si la respuesta es positiva estamos ante una lesión llave o adaptativa de esta articulación sacroilíaca.
  • Si el fémur va hacia arriba y el ilíaco bascula hacia él, se trata de una lesión coxofemoral.
  • Si no observamos una disfunción esquelética en el miembro inferior o en la articulación sacroilíaca en el lado hacia el cual bascula el sacro, poner la yema de los dedos de la mano libre por debajo de L5 en el lado opuesto al lado hacia el cual bascula el sacro (lado alto de la base sacral).
    Sentir si este lado de L5 tira hacia abajo (cuando del mismo lado S1 tira hacia arriba). En caso afirmativo, pensar en una lesión del sacro-L5.
    Podemos notar algo similar en el caso de un problema L4-L5.

2.- El movimiento del sacro es anormal.

Pero no notamos ninguna anomalía osteofascial. Entonces ahora podemos proceder a un examen visceral en dos fases:

  • Con una mano aún deslizada por debajo del sacro, ponemos la otra mano bien estirada transversalmente en el ombligo. Se percibe si las dos manos están atraídas la una hacia la otra, si en la mano que está por debajo del sacro se siente una respuesta de los tejidos.
    Esto casi simpre nos indica un problema digestivo, tirando los tejidos hacia la zona en lesión.
  • Si el test anterior es negativo, con una mano por debajo del sacro, ponemos la otra mano transversalmente justo arriba del pubis. Si hay una respuesta, pensar en un problema situado en la pelvis menor, en particular en un problema de útero en la mujer o de próstata en el hombre, o también un problema de vejiga o de recto, en el hombre o en la mujer.

3.- El sacro gira en torno a un eje vertical.

Un eje que pase por su centro.
La mano deslizada por debajo del sacro tiene la sensación de que un lateral del sacro avanza ventralmente mientras que el otro retrocede dorsalmente.
En este caso, pensar en la posibilidad de un problema craneal: el occipital gira en torno a un eje vertical (por ejemplo en caso de “strain lateral”) y el movimiento se transmite por la duramadre al sacro que efectúa el mismo movimiento. Habrá que investigar el cráneo en general.

4.- El sacro está en flexión o en extensión.

Alrededor de un eje transversal que pasa por S2.
Las causas pueden ser múltiples:

  • Fundamentalmente se trata de problemas locales.
  • Aunque a veces, es consecuencia de un problema situado más arriba, en particular craneal.
  • Aunque infrecuente, también existe otra posibilidad, que hay que conocer. Si encontramos un sacro bloqueado en extensión, sobre todo si observamos lo mismo en las distintas consultas sucesivas, pensar que eso puede ser la manifestación sacra de una lesión de la base del cráneo (occipital en extensión) a raíz de un parto difícil. Basta con examinar el cráneo para confirmar nuestra primera impresión. Hay que hacer notar que, en el adulto, es más fácil observar este tipo de problemas en el sacro que en la base del cráneo.
    Además, podemos notar que estos sujetos a menudo tienen problemas relacionales y comportamentales, lo que a nosotros, osteópatas, no nos sorprende en absoluto y sólo confirma una vez más el valor del concepto osteopático y de los trabajos de W.G. Sutherland, R. Becker, V. Frymann, etc.

Ayudas al diagnóstico en Osteopatía (parte II)

Indicaciones que nos da el occipital cuando está en lesión adaptativa.

En el occipital podemos encontrar lesiones llave en las diferentes suturas, en la sínfisis esfenobasilar, en la relación occipital-atlas…

Si el occipital está en lesión adaptativa nos sugiere dónde buscar la lesión llave.

Exponemos, a continuación, algunos ejemplos extraídos de “Aportaciones al diagnóstico en Osteopatía” de Jean Claude Pouey:

  • Si el occipital está globalmente atraído hacia abajo:
    1. Desde la escama: nos remite al sacro (un “sacro bajo”) o a la duramadre espinal (la percepción de C2 nos dirá si la lesión está en el manguito dural occipital- C2C3, o en la duramadre entre C2C3-sacro).
    2. Desde la basilar: nos orienta hacia el territorio visceral (parte anterior).
  • Si bascula lateralmente, respecto a un eje anteroposterior, es también una indicación visceral (hacia el lado que gira).
  • Si un lado tira hacia abajo (sólo el occipital, sin que baje el temporal homolateral) y C2 también lo hace del mismo lado, nos sugiere una lesión vertebral más abajo. Si C2 no baja, nos indica un problema en la zona occipital-atlas-axis.
  • Si bajan occipital y temporal del mismo lado, nos remiten hacia el territorio visceral de ese lado.
  • Si está globalmente en extensión o tira hacia dentro de cráneo, la lesión será craneal.

Ayudas al diagnóstico en Osteopatía (parte I)

Cómo distinguir si la lesión llave se encuentra en el cráneo o en el resto del cuerpo

Esto está basado en las lesiones globales del cráneo. Aunque a alguien le sorprenda, no decimos lesiones de la SSB, porque nos referimos a lesiones adaptativas de la SSB que nos orientarán hacia la lesión llave.

En la SSB podemos encontrar:

  1. Lesiones llave, por traumatismos (físicos o psíquicos). Lo trataríamos como hacemos siempre con técnicas funcionales tomando con una mano el occipital y con la otra las alas mayores del esfenoides.
  2. Lesiones adaptativas de la SSB (son las que se describen clásicamente como flexión, extensión, torsión, F.L.R., strain lateral, strain vertical).

Estas lesiones adaptativas de la SSB so las que nos ayudan a buscar la lesión llave.
Realizaremos la escucha o percepción de la base y de la bóveda del cráneo.

Dos posibilidades:

  • Si encontramos la misma lesión de las anteriormente descritas en la base y en la bóveda, nos sugiere que la lesión llave se encuentra en el resto del cuerpo (especialmente si es una F.L.R.).
  • Si encontramos distinta lesión en la base que en la bóveda, nos sugiere que la lesión llave está en el cráneo (particularmente si están en extensión o si son percepciones contrarias), sobre todo si encontramos torsión o strain lateral contrarios en base y bóveda.

Estos son extractos seleccionados del libro de Jean Claude Pouey (Aportaciones al diagnóstico en Osteopatía).

La parte II será “Indicaciones que nos da el occipital si está en lesión adaptativa”.

La parrte II será “Indicaciones que nos da el sacro si está en lesión adaptativa”.

Complementariedad de la Anamnesis y el examen

Sólo el interrogatorio ya orienta nuestras investigaciones.

Lo completaremos durante el examen clínico, porque el sujeto puede haber olvidado señalarnos un problema que nos indican los tejidos. Por ejemplo, percibimos una lesión osteopática de un tobillo y, a una pregunta nuestra precisa, el paciente recuerda que, de hecho, sufrió un esguince hace ya unos años.

En este momento es cuando hay que cotejar el examen con el interrogatorio, para tener la explicación y la confirmación de lo que estamos percibiendo. Por ejemplo, si el sujeto durante el interrogatorio nos ha referido que tuvo hace unos años una pleurítis derecha, no nos sorprenderá encontrar una disfunción de dicho pulmón.

Debe entenderse el examen como una prolongación del interrogatorio, que debe llevarnos a una comprensión osteopática del estado del paciente.

Cronología de los hechos, dada por la anamnesis, y comprensión del problema

Como intentamos realizar tratamientos etiológicos, es importante comprender el encadenamiento de los hechos.

Cuando un paciente viene a consultarnos, es porque su entidad somatopsíquica ha sido superada en sus posibilidades adaptativas.

Su organismo ya funcionaba, a tal o cual nivel, al límite de sus posibilidades compensatorias cuando ocurrió un acontecimiento suplementario que hizo que resultase desbordado.

Decir que un sujeto tiene un lumbago porque se ha agachado para levantar algo pesado es incorrecto. Este movimiento no fue sino la gota de agua que desborda la copa. Estaba en prelesión, y este movimiento (u otro), que ha hecho miles de veces antes sin problemas, provocó ese día un lumbago. ¿Por qué?, ¿qué ocurrió en su reciente historia personal que le había colocado en este estado de precariedad?. Al proseguir el interrogatorio nos enteramos de que un tiempo antes de tener este lumbago, por ejemplo, había tenido un problema digestivo o un problema renal o de cualquier orden. Entonces comprenderemos las contracturas de la musculatura profunda que sentimos (psoas, cuadrado lumbar, etc.) que no son sino consecuencia de este problema inicial y que había colocado al sujeto en un estado de inestabilidad; estaba predispuesto, a tener un lumbago (los auténticos lumbagos de esfuerzo existen, pero son muy escasos).

El interrogatorio, con la cronología de los hechos que nos comunica, a la par que el examen, nos permite comprender lo que pasó. En esta masa bruta de informaciones, que nos da la escucha de los tejidos, el interrogatorio nos permite poner orden. Al escuchar el cuerpo del paciente, percibimos cuáles son las secuelas que dejaron las viejas patologías que nos ha señalado el paciente; podemos tener alguna idea del equilibrio que se había construido alrededor de estas lesiones llave. Y, entonces, podemos intentar descubrir cuál es el elemento nuevo (o cuáles son los elementos nuevos) que ha(n) desequilibrado al sujeto.

Esta investigación no tiene como objetivo el satisfacer una curiosidad intelectual (en el sentido de comprensión del mundo que nos rodea), sino un interés práctico.

Construiremos nuestro tratamiento en función de estos datos. Lógicamente, trataremos primero este o estos elementos nuevos que han dejado al sujeto en lesión. Luego podremos atacar los factores más antiguos que le habían puesto en este estado de prelesión (lo que se llama comúnmente enfermedad crónica y que casi siempre no es más que una disfunción de la que no se ha tratado la verdadera causa), para darle un mejor equilibrio que le permita resistir mejor las agresiones cotidianas de la vida (cosas normales) y no volver a enfermar al dar el más mínimo paso en falso.

La ruptura de armonía que constituye la enfermedad es consecuencia de la suma de varios factores; debemos distinguir cuáles son accesibles a nuestras técnicas y actuar sobre ellos, interviniendo primero en los más recientes.

Formación impartida

Hemos completado la formación prevista (Osteopatía en los campos osteofascial, visceral y craneal), en el periodo 2014 – 2016.

De común acuerdo hemos considerado interesante prolongarla un año más con temas específicos. La primera formación será el 22 y 23 de octubre con el estudio del libro de Jean Claude Pouey “Aportaciones al diagnóstico en Osteopatía”.