La Lesión Osteopática I

La expresión “lesión osteopática” es propia de la Osteopatía tradicional y por eso la mantenemos, aunque actualmente se habla de “lesión funcional en la mecánica corporal”.

DEFINICIÓN CLÁSICA – DEFINICIÓN EXPLORATORIA

La lesión osteopática supone la pérdida o restricción de la movilidad fisiológica de una estructura.

Es una noción de movimiento, no de posición, ni estructural; es decir, que sólo se detecta en el movimiento. No aparece en imágenes fijas (Rx, RMN, etc.), ni tiene por qué verse en ecografías o endoscopias. No depende de la forma o situación de una estructura, sino de que mantenga o no su libertad de movimiento.

Una estructura puede conservar su integridad anatómica, pero padecer una lesión osteopática, o tener un mal aspecto radiológico y estar en un buen estado funcional.

El descubrimiento de la importancia de las lesiones osteopáticas es la aportación de la Osteopatía, su originalidad. Éste es el terreno de la medicina osteopática, lo que normalmente se conoce como lesiones funcionales. Una patología funcional es la que está causada por una lesión osteopática. No tiene nada que ver con el origen psicosomático, que es la acepción que se da a “funcional” en la medicina convencional.

Aquí tenemos que hacer unas precisiones importantes respecto a las lesiones osteopáticas:

  • Una lesión funcional puede, y muchas veces suele, dar síntomas más graves que una lesión orgánica. Pensemos, por ejemplo, que una lesión osteopática en un recién nacido puede condicionarle toda su vida.
  • Son lesiones mucho más frecuentes que las lesiones orgánicas. Este tipo de lesiones constituyen la causa de la mayoría de los síntomas que encontramos diariamente en nuestras consultas.
  • Pueden aparecer lesiones osteopáticas en ausencia de lesiones orgánicas o conjunta, pero independientemente, de lesiones orgánicas.
  • Pueden evolucionar a orgánicas. Una lesión orgánica puede aparecer directamente o ser el resultado de una lesión funcional que, con el tiempo, evoluciona a orgánica. Por ejemplo, una lesión osteopática en una articulación propiciará una artrosis precoz.
  • El paciente que sufre como consecuencia de este tipo de lesiones suele ser un incomprendido, tanto médicamente como en su entorno familiar o laboral. Sólo con explicarles la verdadera naturaleza de su problema ya se sienten aliviados.

Y una advertencia:

  • A veces, tanto en lesiones llave como en lesiones adaptativas, en los textos se usan expresiones que pueden resultar equívocas. Por ejemplo, podemos hablar de un “sacro bajo”, pero siendo conscientes de que usamos esta terminología, que puede parecer posicional, simplemente por economía de lenguaje. Resulta más breve que afirmar que nos encontramos ante un sacro que mantiene una buena libertad o posibilidad de movimiento hacia abajo, en un plano frontal, pero que, contrariamente, la posibilidad del movimiento ascendente se encuentra muy limitada o completamente perdida. Son expresiones que forman parte de la jerga osteopática.

No hay que perder de vista lo enunciado al principio: la lesión osteopática es una noción de movilidad, no de posición.

CAUSAS

Las causas de una lesión osteopática suelen ser las que frecuentemente encontramos en la vida cotidiana: traumatismos (físicos o psíquicos), infecciones, inflamaciones, etc.

Un traumatismo puede no causar fracturas, hemorragias, etc. pero eso no significa que no haya sucedido nada; tal vez se oculten lesiones osteopáticas (generalmente esa es la realidad). Lo mismo sucede tras una infección que, aparentemente curada, ha dejado una lesión osteopática. Igualmente tras procesos inflamatorios de cualquier índole.

Muchas veces coexisten, al mismo tiempo, problemas lesionales y funcionales. Por ejemplo, tras un accidente podemos encontrar una fractura y, además, varias lesiones osteopáticas, que, evidentemente, habrá que tratar.

Pero también, pueden darse lesiones orgánicas y lesiones osteopáticas de forma independiente, debidas a causas diferentes.

(Extracto del libro Introducción a la Medicina Osteopática de Fco. Javier Hualde Peruchena).

Nota: consultar la entrada La Lesión Osteopática II.

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