El Principio de Globalidad – Integración de los Territorios Periférico, Visceral y Craneal

Estudiamos por separado la Osteopatía en el campo periférico (osteofascial), en el visceral y en el craneal, sólo y exclusivamente con fines didácticos. Para estudiar algo conviene descomponerlo en sus elementos; pero luego, para entenderlo, hay que volver a integrarlo y observar su funcionamiento conjunto.

No tiene sentido que alguien se anuncie como osteópata vertebral, osteópata visceral u osteópata craneal. No se pueden tratar partes del cuerpo independientemente, porque faltaríamos al principio de globalidad y al diagnóstico etiológico para un correcto tratamiento.

Ejemplos:

  1. Una lesión osteopática vertebral puede ser lesión llave, como consecuencia de un traumatismo directo. Pero, en ausencia de éste, lo más probable es que sea adaptativa a lesiones en otros puntos, que pueden ser importantes. Si corregimos la lesión adaptativa vertebral, agravaríamos la lesión llave. En este caso, las vértebras son las víctimas, no las culpables.
    Es frecuente encontrar lesiones llave en la pelvis (por ejemplo, tras un parto difícil) o en el cráneo (traumatismos, etc.) o, a veces, en ambos. Obligatoriamente, la columna estará en adaptación y, aunque duela, no se debe tratar, al menos no antes de haber eliminado las lesiones de cráneo y pelvis.
    Las lesiones vertebrales o contracturas musculares en la espalda también pueden ser consecuencia de alteraciones viscerales, etc.
  1. Un problema visceral puede tener origen en el propio territorio visceral (secuelas de infecciones, inflamaciones…) o deberse a alteraciones mecánicas (vertebrales o craneales) que afecten al sistema nervioso autónomo.
  2. En el cráneo encontramos lesiones llave (consecuencia de traumatismos, problemas odontológicos, etc.). Pero la mayor parte de las veces sólo son consecuencia de lesiones situadas en otra parte del cuerpo. Si es éste el caso, no debemos trabajar sobre el cráneo, pues estaríamos removiendo y perjudicando un sistema que se hallaba perfectamente equilibrado.

                Andreva Duval cuenta una anécdota al respecto: “Durante nuestra estancia en Dallas el Dr. Becker nos había confiado un caso bastante difícil, con una lesión en la sutura occipito-mastoidea derecha. Después de un cuarto de hora de esfuerzos todo parecía estar bien. Con satisfacción le pedimos al Dr. Becker que viniera a verificar nuestra corrección. Apenas tomó contacto con el occipital se levantó y dijo: “¡Volved a bloquear esa sutura!”. Comprendimos y le hicimos caso”.

En resumen, no se trata de ir corrigiendo todas las lesiones que encontremos, sino de seguir un razonamiento osteopático para llegar a la lesión llave y para eso necesitamos el conocimiento de todo el cuerpo.

(Estracto del libro Introducción a la Medicina Osteopática de Fco. Javier Hualde Peruchena).